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Imagen: Lh5.ggpht.com

El universo del olfato y los olores carece de vocabulario propio. Entonces debemos recurrir a analogías con las sensaciones que nos dan los demás sentidos. Por eso, describir un perfume (o un olor cualquiera) no necesariamente se trata de “hacer poesía” sino de buscar las palabras más cercanas para invocar a aquello que no tiene nombre.

Al percibir las notas de Eau de Sisley N°2 acudimos al gusto, a la vista y al tacto para describir sus dos acordes más sobresalientes: cítrico y solar. Es cítrico porque los primeros segundos de bergamota, cardamomo y albahaca nos brindan reminiscencias ácidas. Poco a poco se acentúa un tono amargo y verde, parecido al apio.

Después de unos minutos frescos y acuosos, se dulcifica como un caramelo de limón, al pulso de las notas florales del corazón.  Iris, jazmín egipcio, ciclamen y rosa dan unidad a la obra. Y es aquí donde se funde lo cítrico con la calidez solar de las notas de patchouli, vetivercedrosándalo. Todas juntas, imprimen un sello dorado y transparente.

Este eau de toilette de Sisley termina como si oliéramos (o tocáramos) madera empolvada y aromatizada con tabaco dulce, (como si viéramos) una impresión de ámbar y miel. A esas sensaciones se les llama notas solares o maderas solares. Siguiendo con la analogía del Astro Rey, sentimos este acorde final más en los tintes del atardecer que del fulgor del mediodía.

Origen de la muestra: gentileza de la marca.

V.B.

Foto: Hwtm.com