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Foto: Nycityeats.com

 Aunque la bomba sexy Fracas y la chica mala Bandit sean probablemente las primeras en acudir a nuestra mente cuando hablamos sobre los perfumes de la casa Piguet, todas las fragancias de su línea clásica valen la pena ser probadas.  

Visa, un embriagador gourmand oriental, fue creado por Germaine Cellier, en 1945, durante la vida del couturier Robert Piguet. Mucho más tarde, en 2007, fue reorquestado por Aurelien Guichard y es esa versión la que tenemos hoy en nuestras manos.

Promocionado como “el pasaporte (de quien lo porta) a un encuentro exótico”, Visa no nos resulta tan extraño como sugiere el slogan, aunque sí especialmente adictivo y apetitoso.

Este gourmand perfectamente equilibrado y que conjura frutas maduras (bergamota,  mandarina y pera, pero más manifiestamente durazno), desbordantes de néctar, nos mantiene oliendo febrilmente nuestras muñecas. El corazón es ricamente floral, presidido por un bouquet clásico de flor de naranjo, rosa e ylang-ylang. Notas amaderadas de patchouli y sándalo prevalecen en el fondo, que es dulce, avainillado y suavemente polvoriento, evocador de cuero fino espolvoreado con azúcar impalpable (suena raro, huele delicioso).

Así es, creemos, cómo deben ser los gourmands: complejos, seductores y no literales. No olemos como a postre, pero nos sentimos como si lo fuéramos.

Origen de la muestra: cortesía de Perfumerías Nadia, Madrid

C.F.

Foto: Robertpiguetparfums.com

Robert Piguet Visa – The better to eat you with

While bombshell Fracas and bad girl Bandit are probably the first perfumes that spring to mind when we think of the house of Piguet, all of their classic fragrances are worth a try.  

Visa, an inebriating oriental gourmand, was created by Germaine Cellier in 1945, during couturier Robert Piguet‘s lifetime. It was reorchestrated, much later, in 2007, by Aurelien Guichard and that is the version we have today in our hands.

Touted as “its wearer’s passport to an exotic encounter”, we find Visa far less exotic than the slogan suggests but nonetheless addictive and mouthwatering. A perfectly balanced gourmand that conjures ripe fruits (bergamot,  mandarin  and pear, but most prominently peach), dripping with nectar, it keeps us feverishly sniffing our wrists. The heart is richly floral, presided by a classical bouquet of orange flower, rose and ylang-ylang. Woody notes of patchouli and sandalwood prevail in the drydown which is sweet, vanillic and softly powdery, evocative of fine leather sprinkled with icing sugar (sounds weird, smells delicious).

This is, we think, what gourmands should be like: complex, seductive and not literal. We don’t smell like dessert but we surely feel like it.

Origin of sample: Courtesy of Perfumerías Nadia, Madrid

C.F.