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Foto: Nailart-lya.com

Por supuesto, el nácar no huele. Pero una creación de Jacques Polge puede hacer que sí sea posible algo como un “perfume con notas nacaradas”. Es el caso de Chance Eau Tendre. Se trata de un eau de toilette floral-frutado aunque -como toda categorización- peca de no dar cuenta de los matices intermedios y la sensaciones que producen.

Inicia transparente, la sensación no es acuática sino vidriosa. Recuerda al (o tal vez tenga) cetalox, el sintético de Not A Perfume. Unos segundos después, el jazmín y el iris explotan desde adentro de una burbuja cítrica de pomelo. Luego huele como a peonía y manzanas… o durazno, pero es membrillo y jacinto. Es curioso que sea más difícil identificar el olor de una fruta que el de una flor.

El cierre es con madera de cedro y notas ambaradas, las que refuerzan esa transparencia vidriosa del inicio. Cuando, finalmente el almizcle blanco redondea la composición, se imprime en nuestra mente la idea fría del nácar, con sus colores iridiscentes.

Seguramente, Polge no pensaba en nácar a la hora de componer este perfume rosado y optimista para Chanel. Sin embargo, la cadena semiótica culmina en un éxito redondo: el nácar nos lleva a las perlas, y las perlas a Cocó.

Origen de la muestra: regalo de un familiar.

V.B.

Foto: Chanel.com