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Foto: Flickr.com/photos/virri76

En general, si decimos “La Toscana” -región en la que se encuentra la ciudad de Siena-  pensamos en estrechas callecitas pintorescas y antiguas, viñedos y calor mediterráneo; paredes de colores cálidos realzadas por los rayos veraniegos del sol. Pero Eau d’Italie con Sienne L’Hiver no quiso exaltar ese aspecto más turístico de la zona, sino evocar el verdadero espíritu que se vive en invierno, cuando todo se calma.

Según la leyenda, Siena fue fundada por los hijos de Remo: Senio y Asquio. Lo que comenzó como un asentamiento etrusco en el 900 A.C. hoy es una de las ciudades más hermosas y mejor conservadas ante el embate urbanístico moderno. Por esa misma razón es que uno puede transportarse siglos atrás si la visita en la quietud del frío.

Bertrand Duchaufour  fue sabiamente seleccionado para captar esa experiencia medieval y darle cuerpo en este fabuloso eau de toilette. El frío de la nieve que cubre apenas los techos, el empedrado de las calles y los árboles es el geranio y las hojas de helecho. Es una nota fría, verde y húmeda, claramente “aceitunada”.

La luz del sol nos abriga con un resplandor onírico, así como la violeta y el iris nos acarician cálida y melancólicamente. Cuando el incienso y el labdano emergen, junto con las maderas de Gaïac, nos ubican de pie frente a las puertas de la catedral, justo al atardecer. Somos nosotros, Siena y la nieve, viendo caer lentamente a ese sol medieval.

Sienne L’Hiver está pensado como un chipre unisex. Todos aquellos que quieran “oler” un relato, no pueden perderse esta atrapante historia de Duchaufour, quien la considera una de sus obras maestras.

Origen de la fragancia: gentileza de la marca.

V.B.

Foto: Colourbox.com