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Imagen: Leanneshapton.com

La curiosidad mató al gato, dicen. Este no fue el caso. En realidad, generó una sorpresa con visos cómicos.

Chanel N° 5 no necesita presentación alguna. Pero la fragancia que justifica este contrapunto, sí. Esta observación surge del hecho que en muchos foros de discusiones de aficionados se inquiere respecto de una versión masculina del N° 5. Las respuestas son tantas como las percepciones son subjetivas, pero en nuestro caso hemos probado la versión masculina de Amouage Gold y hallamos que, efectivamente, su creador Guy Robert, logró un blend aproximadamente análogo. No es sencillo de portar, tal vez por compartir con el perfume emblemático la presencia de aldehídos –si observamos a esta familia de perfumes, advertiremos  que es una tipología en la que no abundan los masculinos- pero es un amaderado almizclado floral.

Bueno, en este caso la contraparte no es producto de una casa excelentemente reputada de origen omaní -como Amouage- sino de un laboratorio argentino absolutamente desconocido, de distribución masiva pero con una muy baja cobertura  -o sea, se consigue en perfumerías de barrio, pero sólo en muy pocas de ellas. En materia de ironías, se trataría de un perfume de “nicho” de bajísimo precio.

V – ¿Qué querés que comparemos?

N Chanel N° 5 y Ginnell, “Super Colonia, varonil por excelencia”.

C – ¿Queeé?

N – No hablé en chino. Es una colonia de $ 48 / USD 12 que se vende en locales exclusivos.

C – No entiendo nada, ¿Aedes de Venustas tiene sucursal local?

N – Si, en Villa Soldati. El punto es que el laboratorio que comercializa “Ginnell, Super Colonia, Varonil por Excelencia” distribuye sus productos de una forma que a pesar de ser masivo sólo se encuentra en contadas perfumerías de rrioba (nota bene: para quienes no habitan en la Argentina, es el término para “barrio” en jerga local y callejera).

C – ¿Vos decís que esa colonia orientada a hombres que buscan reforzar su virilidad se parece al N° 5 de Chanel?

N – Si.

V, C – Noooo, no puede ser… ¡¿A ver?!

C – No, no son parecidos.

V – Sí lo son… pero sólo en algunas notas.

C – Es el crocante de manzana que estamos comiendo. Nos produce fatiga olfativa y terminamos oliendo cualquier cosa, ¿le pusiste mucha canela, clavo y nuez moscada?

N – Vamos, los dos tiene aldehídos, a lo pavote. Chanel N° 5 es un aldehído floral. El  “varonil por excelencia” abre con las mismas notas que todos los perfumes clásicos de señora.

V – Es que el Ginnell tiene una salida muy similar a las notas medias del Chanel… Hey! esperen, recién me di cuenta de la cacofonía: Chanel – Ginnell (pronunciación: Shanel – Shinel), ¿ehhh?

N – Tengo una versión propia, experimenté con él intentando mejorarlo. Le puse “almizcle modelo setenta“, clavo y no me acuerdo qué más…

V – A ver… sí, tu mezcla se parece más al N° 5.

N – Pero la idea era que no se pareciese.

V – Bueno, pero lo lograste…

C – Sin las notas a flores: las medias del N° 5 están llenas de ellas. En el caso de Ginnell y el Ginell alterado por vos sólo se huelen los aldehídos más el “almizcle modelo setenta”. Sí, es verdad, son parecidos… es verdad. A mí me hace acordar a otros perfumes…

N – Si, a mí al Dunhill original, el de 1934.

C – Lo interesante es que el extracto del N° 5 tiene aún más notas florales…

N – Lo que no lo hace parecido a la versión barata para hombres…

C – Bueno, convengamos que no lo estamos comparando con Amouage Gold.

N – No discuto la calidad, es indudablemente una colonia económica, lineal, punzante, poco discreta…

V – Bueno, pero el alterado por vos quedó muy decente.

N – A mí no me gustan los aldehídos, no son el monumento a la discreción. En definitiva, no me parece que sean notas aplicables a fragancias para ser usadas por caballeros, por eso lo alteré para ver qué resultaba.

C – Bueno, las notas de salida del Chanel N° 5 son usadas hasta en suavizantes para ropa…

N – …y desodorantes para pisos, es el favorito de mi prima P. Retomando el tema, en el caso de los Ginnell (el original y el alterado), la apertura es la misma pero luego las medias y las de fondo se mantienen a raya en materia de florales. En el alterado hay un poquitito más de juego, pero tampoco como para que la cosa se ponga interesante.

C – Una pregunta Martín ¿vos usás eso?

N – ¿El que alteré? Mmmm, bueno sí, a veces. No, en realidad no. Es que a veces… es medio torturante.

V – ¿No lo aguantás?

N – No es tanto eso, sino que no puedo evitar pensar en la tía Delia enfundada en su abrigo de piel bañada en N° 5 -o algún otro de los aldehídicos- mientras me preguntaba apretándome los cachetes, si quería más a mi Mamá o a mi Papá…

C y V – ¿Y, a quién querías más?

N – No iba a ser tan hijo de puta de decir “a mi Mamá” o “a mi Papá”… Decía “a los dos”. Seguía un “ah picarón, así no vale”. Bueno, eso, el “varonil por excelencia” me hace acordar a ese episodio con la tía Delia.

V – ¿Pero por qué no modificás un poco el alterado por vos?

N – Bueno, a ver: si es TAN parecido a…

C – Ah dejate de hinchar, no se parecen…

V – Sí, el modificado por Tincho es el que más se acerca…

N – Lo que quieran, es medio horroroso usarlo hasta pasadas cinco horas. El original tiene la decencia de desaparecer en una hora… ¡Y pensar que la línea de Ginell tiene también desodorante y bálsamo para después de afeitarse! ¿Ustedes se imaginan señores de 50 años usando colonia parecida al Chanel N° 5? Yo no…

C – Todo esto de “varonil por excelencia” me hace acordar a los frescos de Pompeya, el de los lupanares mostraban imágenes obscenas que en realidad eran como menúes, además de que tenía unos muñequitos en posiciones que…

V – A ver si enfocamos…

C – Bueno, ¡está bien! Ginnell es más seco, menos floral, menos opulento. El de Tincho no me descoloca olerlo en un hombre… El original, no sé qué decir… En todo caso, ¿un laboratorio que se tiró a hacer una reinterpretación masculina del más emblemático de todos los perfumes femeninos? La próxima, por favor, hagamos un contrapunto más ecuánime, Amouage Gold pour Homme vs Chanel N° 5, por ejemplo.

N – Si nos hacemos de una muestra, la que tenía la usé toda. De vuelta al ruedo, el Ginell original se “acolonia” en las bases mientras que el N° 5 se aflora en un contexto aldehídico.

V – Bueno, debemos irnos… y vos tenés que llevar a tu hija menor al cine.

N – Sí, preparémonos…

Pasan unos minutos, vamos a la puerta y C dice…

C -¿Tu Mujer se puso N° 5?

N – No, ¡es el Ginnell adaptado por mí!. ¿Ves? Dale Caro, decime: “¿a quién querés más, a tu Mamá o a tu Papá?” (pero no, M nunca se animaría a pellizcarle los cachetes a C).

C.F., y V.B.

Origen de las muestras: propiedad de los autores.