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Foto: Penhaligons.com

Cuando se trata de perfumes nos inclinamos ante lo inusual, lo conceptual, lo revolucionario y lo complejo. Nos encanta encontrar los golpes de genialidad que elevan a un perfume de lo meramente bello a lo legendario (el durazno dorado de Mitsouko, el comino en Rochas Femme, la sobredosis de aldehídos en No.22).

Algunas veces -sin embargo- queremos un descanso de todos esos perfumes intrincados y revolucionarios de la misma manera en que podemos necesitar un día lejos del trabajo, preferentemente al aire libre y en un lugar encantador. Entra Penhaligon’s Artemisia.

Artemisia, creado 2002, no rompe con las convenciones ni necesita hacerlo. Es una fragancia bonita y despreocupada y ciertos días estamos perfectamente satisfechos con eso. Lejos de los frecuentemente chillones o empalagosos florales frutados tan abundantes en los tiempos que corren, es sutil y maravillosamente equilibrado.

Este cálido floral frutado abre con notas de dulce  nectarina y una manzana verde fugaz y transparente, que son pronto seguidas por un corazón ligerísimo de lirio del valle y té de jazmín.

La base – una aterciopelada mélange de sándalo, almizcle, vainilla y ambar– es suavemente sensual e irradia una calidez que nos recuerda a la piel entibiada por el sol. La vainilla tiene una presencia fuerte sin ser invasiva ni gourmand.

Esta fragancia no proyecta demasiado, convirtiéndose en un íntimo parfum de peau. La encontramos verdaderamente adictiva y ya la hemos sumado a nuestra lista de futuras compras.

Artemisia, amén de hacernos sentir felices y relajados, nos evoca todas las cosas bonitas. Eso, definitivamente, no tiene precio.

Origen de la muestra: muestra de Eau de Parfum obtenida en Olfattorio, Roma

C.F.

Imagen: Shafe.co.uk "Spring (Apple Blossoms)" John Everett Millais, 1856-9

Penhaligon’s Artemisia – Everything nice

When it comes to fragrance we bow to the unusual, the conceptual, the revolutionary and the complex. We love to find  the strokes of genius that take a fragrance from merely pretty to legendary (the golden peach in Mitsouko, the cumin in Rochas Femme, the overdose of aldehydes in No.22).

Sometimes, though, we want a rest from all those intricate and revolutionary fragrances in the same way we might need a day off work, preferably spent outdoors in a charming setting. Enter Penhaligon’s Artemisia.

Artemisia, created in 2002, is not groundbreaking and it needn’t be. It’s pretty and carefree and some days we are perfectly content with that. Far from the oftentimes screechy or cloying fruity floral blends so overabundant these days, this it subtle and wonderfully balanced.

This warm fruity floral opens with notes of sweet nectarine and a fleeting and transparent green apple which are soon followed by an apparently weightless heart of lily of the valley and jasmine tea.

The base – a velvety mélange of sandalwood, musk, vanilla and amber– is softly sensual and radiates a warmth that makes us think of sunkissed skin. The vanilla has a strong presence but it is neither overpowering nor foody.

This fragrance doesn’t project too far becoming more of an intimate skin scent. We find it truly addictive and have already added it to our list of future purchases.

Artemisia, besides making us feel happy and relaxed, reminds us of all things pretty. That is definitely priceless.

Origin of sample: sample of Eau de Parfum obtained at Olfattorio, Roma

C.F.