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                                 Imagen: Art-deco-weddings.com

No sucede con frecuencia que un perfume sobrepase su status de clásico para tornarse legendario.

Fragancia que lleva la marca de los 1920’s, la época en que fue creado, Shalimar fue considerado un tanto impropio en su momento (bueno, también lo fueron el tango y el vals!). A pesar de esto, se ha hecho popular con al menos 4 generaciones de mujeres y aún hoy se erige como la quintaesencia del perfume oriental.

Su nombre significa morada del amor en Sánscrito y proviene de los jardines de Shalimar, en Lahore, donde el emperador Shaha Jahan solía pasear con su amada esposa, Mumtaz Mahal. Más tarde, él construiría el mausoleo Taj Mahal para honrarla luego de su prematura muerte.

Shalimar fue creado por Jacques Guerlain e hizo su debut en 1925, en la Exposition Internationale d’Arts Decoratifs, aunque la fragancia ya había estado lista unos pocos años antes. Su botella fue diseñada por Raymond Guerlain, con inspiración orientalista, en contra las tendencias puristas, cubistas y Art Deco de ese entonces.

Shalimar envejece bien. No es infrecuente encontrar botellas viejas con su contenido en perfectas condiciones. A veces la bergamota de la salida puede haberse desvanecido o haber perdido algo de su efervescencia, pero las notas medias y de base mantienen la magia de su avainillada y atalcada sensualidad.

La fragancia abre con una bergamota astringente y chispeante, que es magistralmente contrapuesta sobre un fondo de vainilla cremosa y atalcada. El ingrediente usado, la etilvainillina, era nuevo en esos tiempos. Esta vainilla le otorga una increíble sensualidad a la mezcla, con su carácter ahumado y matices fauvistas. El líquido no es dulce en la manera pueril en que la mayoría de los perfumes lo son hoy día: este no es ningún postre, ya que la Guerlinade suma su deliciosa plenitud carnal. La Guerlinade es un acorde de notas (bergamota, rosa, jazmín, tonka, orris, resinas, notas animales y vanilla) que casi todos los perfumes Guerlain comparten, especialmente los más viejos.

Si tuviéramos que describir el extracto vintage en solo dos palabras, éstas serían belleza y profundidad. Su tenacidad hace que perdure horas y horas en la piel, dejando un aura de vainilla oscura.

Conocemos más de unos pocos señores que portan su Shalimar alegremente, en la misma manera en que el Vetiver de la misma marca tiene un seguimiento de culto entre las damas.

Origen de la muestra: botella de extracto circa 1950, comprada en tienda vintage

C.F.

Creemos que quienes estén seriamente interesados en las fragancias Guerlain disfrutarán del impresionante y comprensivo blog de Monsieur Guerlain

Imagen: Tajmahaltrip.in Mumtaz Mahal

Guerlain Shalimar (vintage) – Hymne a l’Amour

It is not often that a fragrance surpasses the status of classic and becomes a legend.

A fragrance that bears the mark of the 1920s, the time when it was created, Shalimar was deemed a bit improper back in its day (Well, so were the tango and the waltz!). In spite of this, it has become popular with at least 4 generations of women and stands, still today, as the quintessential oriental fragrance.

Its name means abode of love in Sanskrit and it derives from the Shalimar gardens in Lahore, where emperor Shaha Jahan would spend time with his beloved wife, Mumtaz Mahal. He later built the mausoleum Taj Mahal in her honour, after her untimely death.

Shalimar was created by Jacques Guerlain and made its debut in 1925, at the Exposition Internationale d’Arts Decoratifs, although the fragrance itself was ready a few years before .  Its bottle was designed by  Raymond Guerlain in orientalist manner, against the then current trends of purism, cubism and Arte Deco.

Shalimar ages well. It is not uncommon to find old bottles with the contents in perfect condition. Sometimes the bergamot top notes might have vanished or lost some of its sparkle, but the heart and base notes keep the magic of its powdered vanillic sensuality.

The fragrance opens with astringent, sparkly bergamot  which is masterfully contrasted against a background of creamy and powdery vanilla. The ingredient used, ethylvanillin, was new at the time. This vanilla lends an incredibly sensuous quality to the blend, with its smokiness and fauvist undertones. The precious liquid isn’t sweet in the puerile way most fragrances are  nowadays: this is no dessert, as the Guerlinade adds its wonderful carnal fullness to the juice. The Guerlinade is an accord of notes (bergamot, rose, jasmine, tonka bean, orris, gum resins, animal notes and vanilla) that nearly all Guerlain perfumes share, especially the older ones.

If we were to describe the vintage extrait in only two words, they would be beauty and depth. It lasts for hours and hours on the skin, leaving a dark vanillic aura.

We know more than a few men who wear Shalimar gladly, much in the same way the brand’s Vetiver has a cult following among the ladies.

Origin of sample: extrait bottle dating from the 1950s, purchased at a vintage store

C.F.

We think anyone seriously interested in Guerlain fragrances will enjoy Monsieur Guerlain’s impressive and comprehensive blog.

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