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Foto: Egipto.com

Si estuviéramos navegando en una barca por el río Nilo, viendo el atardecer, seríamos testigos de un acontecimiento sublime. Mientras los juncos de papiros y las grandes hojas se mecen sobre la superficie, los capullos de loto blanco (Nymphaea lotus) se van abriendo lentamente. El Nilo se ha convertido en un onírico y florido jardín flotante.

Seguramente fue con esta experiencia que Jean-Claude Ellena obtuvo la inspiración para crear Un Jardin Sur Le Nil. Lanzado en 2005, es una de sus obras más sublimes, pues logra condensar en un mismo eau de toilette la transparencia acuática, el verde de la vegetación y la aridez del desierto. Es un viaje al fértil valle del Nilo abrazado por el mismísimo Sahara.

El concepto de agua está dado por un jugoso y amargo pomelo que envuelve la piel en una efervescencia cítrica. Es aquí donde surge muy tímidamente el tono frutal del mango, con un loto de lejano telón de fondo. Un olor a verde junco comienza a evocar los papiros y plantas flotantes. El lejano desierto viene con las secas ráfagas de madera de sicomoro. Las notas finales de incienso invitan a recordar un olor muy similar al de un lápiz al que se el acaba de sacar punta.

Esta fragancia de Hermès está catalogada como “para hombres y mujeres”, y concordamos con ello. Además, escapa a la categoría (si es que la hubiere) del típico “cítrico-fresco”; su aridez le da una ductilidad que lo hace portable tanto para estaciones cálidas como para los fríos más intensos. Y, por si fuera poco, su fijación es muy buena.

Foto: Fragrantica.com

Origen de la muestra: regalo de un familiar

V.B.