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Foto: Bondno9.com

West Side es un claro ejemplo de que, con frecuencia,  la botella y el líquido no guardan correlación.  Los estridentes colores de la etiqueta casi nos disuadieron de probarlo, pero, luego de reasegurarnos de que portaríamos el líquido y no su recipiente, nos animamos.

Sólo los símbolos musicales del frasco anticiparon con qué perfume melodioso nos encontraríamos. Suave, profundo, aterciopelado, licoroso, dulzón, cremoso…al rociarlo nos sentimos transportados a un club de jazz, más precisamente a un sillón de terciopelo rojo oscuro. La banda toca en el escenario y nosotros estamos a punto de tomar un delicioso licor de crema. El aire alrededor trae suaves bocanadas de tabaco y nos encontramos -por supuesto- en buena compañía. 

La rosa de West Side podría complacer incluso al más acérrimo enemigo de las rosas (Existirá esa persona? Sostenemos que hay una rosa adecuada para cada uno). Está tan armoniosamente mezclada con el ámbar, sándalo y vainilla, que la fragancia nunca da la sensación de ser floral; sólo la peonía en la salida brinda una ligera frescura de pétalos. El aura licorosa y los matices de tabaco aportan un sutil -muy sutil- carácter masculino. La composición en apariencia no tiene fisuras: ¿dónde comienza la rosa? ¿dónde termina? ¿dónde el sándalo? ¿dónde la vainilla?

West Side no nos cachetea como lo hace Chinatown -el enfant terrible de Bond No.9– pero de todas maneras logra acaparar nuestra atención. Es igualmente sexy, pero más relajado. Adivinamos en la composición un guiño a Tocade (rosas+vainilla), aunque West Side resulta mucho más accesible.

Puede prácticamente ser llevado en cualquier momento y situación -con la excepción, quizás, del gimnasio- y rara vez estará fuera de lugar.

Tan cálido y reconfortante que sería imposible sentirnos solos al portarlo,West Side nos hace sentir en casa, dondequiera que estemos.

Origen de la muestra: Botella comprada en Perfumerías Rouge

C.F.

Foto: Floretfloraldesign.com

 

Bond no.9 West Side – Warm and deep embrace

West Side is a clear example that oftentimes, the bottle and the juice just don’t match. We were almost deterred by the loud colors on the bottle but, after reminding ourselves that we would wear the juice and not the bottle, we decided to try it.

Only the musical symbols on the label anticipated what a melodious fragrance this would be. Smooth, deep, velvety, boozy, sweetish, creamy…upon spraying, we feel transported to a dark red velvet couch in a jazz club. The band is playing on stage and we are about to sip some delicious cream liqueur, the air around us wafts slightly of tobacco and we are-of course- in good company. 

The rose note in West Side can please even the most rabid rose-hater (Do such people really exist? We believe there is a rose fragrance for everyone). It is so harmoniously blended with amber, sandalwood and vanilla that the fragrance never has the feel of a floral, only the peony in the opening lends a slight petal-y freshness. Its boozy vibe and hint of tobacco add a subtle -very subtle- masculine character. The composition is apparently seamless: where does the rose start? where does it end? where the sandalwood? where the vanilla?

West Side doesn’t slap us in the face the way ChinatownBond No.9‘s enfant terrible– does, but still manages to capture our attention. It is equally sexy but a lot more laid back. We guess a nod to Tocade (roses+vanilla) in the composition although West Side is a lot more approachable.

It can practically be worn anywhere anytime -except, maybe, the gym- and will rarely be out of place. So warm and comforting  it would be impossible to feel lonely while wearing it, West Side makes us feel at home wherever we are.

Origin of sample: Bottle bought at Perfumerías Rouge

C.F.