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Imagen: En.wikipedia.org                Wilhelm Gause, Hofball in Wien

Una de las cosas que más nos gustan del perfume es cómo, a través de su poder de evocación, puede llevarnos a otras épocas y lugares. Cuando viajamos, no sólo somos felices al hacer una exhaustiva exploración de las perfumerías de la zona, sino que también nos gusta comprar algún perfume que luego nos recuerde el lugar que estuvimos visitando: Edimburgo huele a aire fresco y a malta tostada, Siracusa es hierbas con hojas de higuera y  cítricos y  Viena es flores frescas, pasteles dulces y mermelada de damasco, todo esto salpicado con café y chocolate.

Caminando a lo largo del Graben,  la calle comercial más elegante de Viena, encontramos Knize. Este Mode-Atelier tradicional -proveedor de la Corte Vienesa -existe desde el año 1858 y aún hoy confecciona hermosos trajes a medida.

Habíamos oído sobre el famoso Knize Ten y estábamos particularmente ansiosos por probarlo. La versión regular no estaba disponible al momento de nuestra visita, pero olisqueamos Golden Edition y su suavidad de cuero ahumado nos hizo temblar las rodillas. Lamentablemente no logramos recordar el nombre de la vendedora que nos asistió, pero fue la persona más sonriente y bien predispuesta que encontramos en la ciudad. dentro de las fragancias para damas, fue Belle Epoque la que atrapó nuestro corazón.

Abre con notas dulces: damasco y grosellas, pero también ananá y mango que de inmediato evocan los invernaderos del Jugendstil, construídos para cultivar árboles y flores exóticas. Rosas, violetas y orquídeas, componen un encantador bouquet que es redondeado, aunque nunca denso. Heliotropo almendrado, vainilla y cacao emergen más tarde y hacen un pequeño guiño a la deliciosa pastelería vienesa. A pesar de estas notas confiteras, el perfume nunca entra en territorio gourmand.

El equilibrio entre frutas y flores es maravilloso; como consecuencia, la fragancia nunca cae exclusivamente en una u otra categoría. Belle Epoque es un floral frutado perfectamente calibrado durante toda su evolución. Suave, cálido y envolvente, gira en nuestro derredor como una pareja bailando el vals.

Clásico aunque no anticuado, rezuma elegancia de otra era. Nos sentimos transportados cada vez que lo olemos.

Origen de la muestra: Botella adquirida en Knize, Viena.

C.F.

Foto: Dipity.com

Knize Belle Epoque –  Back to the ’90s (1890s, that is)

One of the things we like best about fragrance is how, through its power of evocation, it takes us to other places and times. 
When we travel, not only we are happy to do an exhaustive perfume-store scouting of the area but we also like to buy fragrances which will remind us later of the  place we are visiting: Edinburgh smells like crisp cold air and toasted malt, Syracuse is all herbs, fig and citrus leaves and Vienna is fresh flowers, sweet pastries and apricot jam, all this tinged with coffee and chocolate.

Walking along the Graben, Vienna‘s most elegant commercial street, we found Knize. This traditional Mode-Atelier -supplier to the Viennese Court – has been in existence since 1858 and still produces beautiful bespoke suits.

We had heard about the famous Knize Ten and were especially eager to try it. The regular version wasn’t available at the time of our visit, but we sniffed Golden Edition and its smoky, leathery smoothness made us weak in the knees. Unfortunately we cannot recall the name of the saleslady who helped us, but she was the most patient and smiling person in the whole city. Among the ladies’ fragrances, it was Belle Epoque the one that captured our heart.

It opens with sweet notes: apricot and currants, but also pineapple and mango which instantly evoke the Jugendstil greenhouses built  for growing exotic trees and flowers. Roses, violets and orchids compose a lovely bouquet which is rounded but never heavy. Almondy heliotrope, vanilla and cacao emerge later in order to give the slightest nod to the delicious Viennese pastries. Despite this confectionery-related notes, the fragrance never enters gourmand territory.

The balance between the florals and fruits is wonderful; as a result, the fragrance never falls exclusively into one category or the other. Belle Epoque is a perfectly calibrated fruity-floral throughout  its evolution. Soft, warm and enveloping, it whirls around us like a waltzing couple. 

Classic though not old fashioned, it reeks of an elegance that belongs to another era. We feel transported every time we wear this.

Origin of sample: Bottle purchased at Knize, Vienna.

C.F.