Etiquetas

,

Foto: Olfattorio

Olfattorio se describe a sí mismo como un Bar a Parfums más que como una perfumería.

Había oido acerca de su existencia, pero no estaba en mis planes visitarlo, básicamente por falta de tiempo y agotamiento olfativo, ya que Roma era la última escala de mi viaje.

Quiso la suerte que, tratando de recordar el camino de regreso a mi hotel, doblara en la Via di Ripetta y pasara por la vidriera que, con su canto de sirena, fue imposible de resistir. Y, pensándolo bien ¿Por qué habría de hacerlo?

En vez de caer en  la perdición, me encontré en una sala impecable con cientos -varios cientos- de frascos de perfume y un pequeño mostrador con bancos de bar.

Por un buen rato me sentí como Hansel y Gretel descubriendo la casa de caramelo en el bosque: había tanto para ver y probar que temí desmayarme de la emoción. Y, créanme, no es fácil impresionarme.

El descubrimiento más feliz fue encontrar mis bienamados Les Parfums de Rosine, no sólo en eaux de parfum, sino también en versión crema para manos, velas aromáticas y extracto.

Entre la enorme y tentadora variedad de productos, me atrajeron especialmente la línea orgánica Honoré des Pres y su encantador I Love Les Carottes (una joyita de la sutil perfumista Olivia Giacobetti); Lostmarc’h, la marca bretona que creó la rosa marítima de Iroaz y  el cálido Lann-Ael, con sus curiosas notas de trigo sarraceno, leche y vainilla; L.T. Piver con el delicioso y almendrado Héliotrope Blanc; L’Artisan Parfumeur y mi favorito Safran Troublant; Diptyque, sus maravillosas velas y el  contrapunto sándalo-cedro de Tam Dao; Penhaligon’s y su sensual Amaranthine (prueba de que pueden realizar un perfume de sutil erotismo a la altura de los mejores)…

Las fragancias se prueban lúdicamente rociadas en cálices de cartulina a modo de copas de las que uno gustosamente olfatearía hasta la embriaguez.

Para coronar Antonella, la vendedora que me atendió, habla excelente Castellano y conoce en profundidad las líneas que se venden en la tienda.

Olfattorio tiene también boutiques en Milán y Turín. Esta última alberga un museo permanente donde se exponen frascos antiguos de perfume.

C.F.

Olfattorio, Rome – Like a Girl in a Candy Store

Olfattorio describes itself as a Bar a Parfums, rather than a fragrance store.

I had heard about its existence but visiting it wasn’t in my schedule, basically because of lack of time and olfactive exhaustion, as Rome was the last stop in my journey.

Chance had it that, trying to remember the way back to my hotel, I turned on Via di Ripetta and walked past its window which, with its siren song, was impossible to resist. And, come to think about it, why should I?

Instead of walking into perdition, I found myself in an impeccable and comfortable room  with hundreds -several hundreds- of perfume bottles on its shelves and a little counter with bar stools.

For a good while I felt like Hansel and Gretel finding the candy house in the forest: there was so much to see and try I thought I would faint out of emotion. And, believe me, I am not easily impressed.

My beloved Les Parfums de Rosine were present, not only in their eau de parfum incarnation but also under the guise of hand cream, candles and extrait.

Among the huge product selection I was especially attracted by organic line Honoré des Pres and their lovely I Love Les Carottes (a little gem by exquisite nose Olivia Giacobetti); Lostmarc’h, the Breton house that blended the wonderful maritime rose of Iroaz and the warm Lann-Ael, with its strange but comforting notes of buckwheat, milk and vanilla; L.T. Piver and their delicious almondy Heliotrope Blanc; L’Artisan Parfumeur and my favourite, Saffrant Troublant; Dyptique, their wonderful candles and Tam Dao‘s  sandalwood-cedarwood contrepoint; Penhaligon’s and their sensual Amaranthine (proof that they can do erotic like the best of the bunch)…

The fragrances are playfully spritzed on cardboard chalices, imitating champagne  glasses, from which one would gladly sniff to the point of inebriation.

To top it all Antonella, the saleslady who helped me, speaks wonderful Spanish and is extremely knowledgeable about the lines they carry.

Olfattorio also has boutiques in Milan and Torino. The latter also houses a museum with antique fragrance flacons on exhibition.

C.F.