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Foto: Masala.com

“Lo bueno, si breve…” reza el viejo dicho popular. Y este caso, podríamos decir, no es la excepción a la regla. Petite Flowerbomb es la versión de 20 ml del eau de parfum lanzado en 2005 por la casa de costura Viktor & Rolf. Portando la combinación de colores más femeninamente glamorosa -rosa + negro- su frasco facetado contiene un jugo poderoso.

Sí, poderoso (“el chiquitín”, como para seguir con las frases del inconciente colectivo local) porque sus creadores – Olivier Polge, Dominique Ropion, Carlos Benaim y Domitille Berthier – construyeron lo que olfativamente sería una explosión de flores. Lo lograron con las notas iniciales de una bergamota ácida y dulce, crepitando con el picor de la pimienta rosa. Un preámbulo que anuncia que se viene lo mejor.

Una sutileza anisada tiende un puente entre las notas de cabeza y el ramo floral voluptuoso que hace de corazón. Un dulzor de fresias amieladas, fusionado con la opulencia del jazmín Sambac, arrasa sensualmente con todo. Apenas destellos de la flor de naranjo va engarzando la sensación azucarada que hace de este perfume un floriental gourmand.

Cuando aparece cierta caramelosidad, con el toque balsámico del patchouli, llega la calma. Con suavidad, el almizcle sella los rastros de la exhuberancia, retiene algo del bouquet sobre la piel. Creemos que tiene buena perduración. Pero si nos diera abstinencia de su shock explosivo, podemos hacer el bis cada vez que nos plazca. De hecho, es petite para poder llevarlo en el bolso, y porque “lo bueno viene en envase pequeño”.

V.B.

Origen de la fragancia: regalo de un familiar.