Etiquetas

, , , , ,

Foto: Annickgoutal.com

Annick Goutal es definitivamente una de nuestras casas favoritas. Sus fragancias exudan un refinamiento sutil que es raramente visto (olisqueado?) en estos tiempos.

Petite Chérie fue creada por Annick Goutal, quien se inspiró para ello en su hija Camille. Junto con Eau d’Hadrien, sigue siendo uno de los best sellers de la casa.

No es difícil descubrir la razón: es amigable, es suave y fácil de agradar. Puede ser usada por una niña de doce años, puede ser usada en la oficina, puede ser usada en una primera cita. Huele limpia y relajada.

Pero a pesar de su aparente inocencia, Petite Chérie esconde una irresistible y alegre sensualidad; provoca con su nonchalance.

La evolución es simple: una nota jugosa (y dominante) de pera se fusiona con pasto recién cortado y una rosa aterciopelada. La vainilla y lo que percibimos como almizcle blanco, aportan calidez a la composición.

El dulzor de Petite Chérie nunca se acerca a lo empalagoso. Nos hace pensar en jalea de membrillo, piel suave entibiada por el sol, ropa recién planchada y un bouquet de flores en tonos pastel.

Petite Chérie no tiene gran proyección: es disfrutado sólo por quien lo lleva y por aquellos lo suficientemente afortunados como para acercarse, ya que sublima el aroma natural de la piel, acariciándolo con un etéreo velo floral frutado.

Origen de la muestra: probador

C.F.

Annick Goutal Petite Chérie – Nabokov’s Lolita

Annick Goutal is most definitely one of our favorite houses. Its fragrances reek of a subtle refinement that is rarely seen (sniffed?) these days.

Petite Chérie was created by Annick Goutal with her daughter Camille in mind and, together with Eau d’Hadrien, remains one of the house’s best sellers.

It is not difficult to understand why: it is friendly, soft and easy to like. It can be worn by a girl of twelve, it can be worn to the office, it can be worn on a first date. It smells clean and relaxed.
But despite its apparent innocence, Petite Chérie hides an irresistible cheerful sensuality, it provokes with its nonchalance.

The evolution simple: a juicy (and dominant) pear note melds with freshly cut grass and a velvety rose. Vanilla and what we perceive as white musk give warmth to the composition.
Petite Chérie’s sweetness never verges on cloying. It makes us think of quince jelly, soft sunkissed skin, freshly ironed clothes and a bouquet of pastel colored flowers.

Petite Chérie doesn’t project too far: it is meant to be enjoyed by the wearer and by those fortunate enough to get close, as it sublimates the natural smell of the skin, caressing it with its ethereal fruity floral veil.

Origin of sample: tester