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My Insolence

Foto: Virginia Blanco

En el 2008, la maison Guerlain sacó al mundo una fragancia que generó cierta controversia entre los fans de los perfumes. Algunos buscaban la línea conectora -más allá de la similitud del envase- con su antecesor Insolence. Otros, se debatían entre si era para una mujer moderna que va a la oficina o una joven aniñada y romanticona.

Lo cierto es que se lo clasifica como floral-gourmand. Ésto significa que alude a lo goloso y My Insolence lo logra sin empalagar. Al principio explota una sensación burbujeante de frutos rojos, pero a la vez apolvado. En sólo cuestión de segundos aparece un cuerpo cremoso y avainillado, de una calidez como la del cashmere.

Para aquellos que buscaban la continuidad con su predecesor, nos animamos a postular que hay algo de violetas (¿será la presencia del iris de la adorada Guerlinade?) más que del oficial jazmín. Y ya hacia el final, se perciben dulces notas de haba tonka y flor de almendro: delicia que puede llegar a permanecer horas en la piel y días sobre un tapado.

My Insolence es muy romántico, pero no en el sentido “de película de amor” sino que provoca cierta nostalgia. Esa impresión apolvada y dulce es un recuerdo misterioso, casi sepia, bello y borroso pues no termina de aparecer. Produce una sensación de bienestar y alegría. Tal vez sea un reencuentro con un momento vivido, una perla atesorada por la memoria.

V.B.

Origen de la fragancia: obsequio de un familiar