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En Positano, una de las locaciones más pintorescas de la costa amalfitana, la familia Sersale lleva las riendas del hotel Le Sirenuse, desde hace  60 años.

En el año 2004, para conmemorar los más de 50 años del hotel, decidieron crear una fragancia a la que bautizaron Eau d’Italie. Esta eau de toilette se convirtió rápidamente en un clásico y la línea se vio expandida con  siete fragancias más, cada una de las cuales evoca una región de Italia o un pedacito de su historia.

Tuvimos el placer de mantener una amena conversación con Sebastián Alvarez Murena, argentino de nacimiento, quien -junto a su mujer Marina Sersale- es el creador de la línea Eau d’Italie.


-¿Los tomó por sorpresa el éxito de su primer fragancia, Eau d’Italie?

 Sí, nos sorprendió, porque en realidad, en nuestros planes, nuestro primer perfume  no era algo que pensáramos distribuir.

No era un proyecto comercial, ni habíamos considerado una difusión como la que tuvo. Y sobre todo tan rápidamente. Eau d’Italie es un perfume que compusimos para los cincuenta años del hotel Le Sirenuse, en Positano (fundado por la familia de mi mujer, Marina), y en principio teníamos planeado venderlo en la boutique del hotel, y en unos pocos lugares más.

 Por eso, cuando al cabo de unos meses empezamos a tener tanta demanda, realmente fue una agradable sorpresa, pero que al mismo tiempo nos obligó a tomar decisiones muy rápidamente. Visto el éxito de ese primer perfume decidimos abrir una sociedad dedicada a la perfumería, y así llegamos a hoy, siete años después, en que acabamos de lanzar nuestro octavo perfume.

-¿A qué cualidades atribuyen ese éxito?

Creo que el éxito inmediato se debió ante todo a una específica cualidad de Eau d’Italie EdT, o sea el hecho de que es un perfume realmente muy especial y diferente de todo, y no es un decir.

Justamente acerca de este tema, acabo de leer una entrevista a Bertrand Duchaufour* en la cual dice algo que me parece muy acertado al respecto, o sea que poca gente ha comprendido la real profundidad e importancia del acorde central de Eau d’Italie, un acorde terroso-arcilloso, que después de ser usado por la primera vez por nosotros en Eau d’Italie, sirvió de inspiración a muchos perfumes muy exitosos de otras marcas. Esa importancia nosotros la constatamos cotidianamente, cada vez que alguien nuevo prueba el perfume.

 Con esto quiero decir que “Eau d’Italie” EdT tiene algo realmente muy especial, y que es poca la gente que, una vez que lo prueba sobre piel, no se enamora de su personalidad, tan personal, tan diferente, tan irresistible. Lamento decirlo yo mismo, pero es un hecho que nunca dejará de sorprendernos, hasta qué punto Eau d’Italie “seduce” por sí misma.

 -¿De qué manera trasladaron la esencia de Le Sirenuse a Eau d’Italie?

Eau d’Italie refleja mucho de Le Sirenuse. Para empezar, aunque esto es sólo anecdótico, el color ciruela-marrón rojizo de la parte de atrás de todos nuestros perfumes fue sacado directamente de la fachada del hotel.

Pero, más en serio, creo que lo que más se refleja de Le Sirenuse en Eau d’Italie, es un “state of mind”, una disposición por la cual se trata siempre de buscar lo mejor, lo más refinado, lo que de veras hace una diferencia para la persona que viene al hotel, o la persona que usa el perfume.  Y de hacer esto de una manera siempre contemporánea, fresca, innovadora, tratando de no caer en los lugares comunes.

Se trata, para nosotros, de nunca quedarnos satisfechos y pensar “ya está”, sino de poner siempre en cuestión, ver qué puede mejorarse, cambiarse, afinar la puntería. Cuando trabajamos en algo nuevo, ya sea un perfume, el color de una etiqueta, el material de un tapón o el cartón que vamos a usar para una caja, siempre pensamos “¿Cómo querríamos nosotros que fuera ésto si hubiésemos comprado este perfume?”. Creo que lo esencial es eso, ponerse siempre en el lugar de la persona que lo va a usar, y al mismo tiempo tener el valor de a veces proponer algo nuevo, algo inesperado, pero siempre, siempre, con la intención de transmitir placer, alegría, buen humor, a la persona que va a usar el perfume.

 -¿Cómo fue el brief del que partieron para crear la 1ra fragancia de la línea?

 Fue un brief que tenía un prólogo no oficial, que le daba mucho más peso al brief mismo, o sea el hecho de que concordamos que si, al final, no hubiésemos estado totalmente satisfechos del resultado, no estábamos obligados a lanzarlo.

 Con lo cual, hoy podemos decir que Eau d’Italie EdT es exactamente lo que queríamos.

El brief fue el siguiente: crear un perfume italiano que fuera un clásico contemporaneo del siglo 21.

Y hacer esto sin caer en el lugar común que quiere que los perfumes italianos tengan que ser de limón, y sin caer en esa costumbre tan usual de inventar falsas leyendas o tradiciones. O sea que nada de fórmulas de una bisabuela supuestamente encontradas en un cajón, o de perfumes supuestamente tradicionales de tal o cual lugar, que uno estaría reeditando.

Decidimos, pues, trabajar alrededor de un olor muy característico del verano en Positano y del sur de Italia, un olor, justamente, mineral, de terracota calentada por el sol, la terracota de las tejas y baldosas, de las ánforas. Y así llegamos a ese accord argile, ese grupo de notas que forma el corazón de Eau d’Italie EdT, alrededor del cual “bordamos” después las demás notas.

 -Además del líquido, ¿Qué creen que uno está comprando al adquirir un frasco de Eau d’Italie?

Por un lado, un pedacito de Italia, una parte del espíritu y del savoir vivre de Le Sirenuse y de Positano que uno se lleva a su casa. Y al mismo tiempo, el placer singular de un perfume diferente de todo lo demás.

 -¿Cuál fue la razón por la que eligieron a Bertrand Duchaufour como nariz?

Conocimos a Bertrand a través de su trabajo, y de una de las primeras series de pruebas para lo que terminó siendo Eau d’Italie. Y fue un amor inmediato, y a raíz del cual nació una relación que luego se convirtió en una amistad muy fuerte, unida a  una gran admiración por su talento. Entre otras cosas, Bertrand tiene una capacidad extraordinaria de relatar con precisión milimétrica las ideas, sensaciones y lugares sobre los que trabajamos.

 -“Au Lac” es el único perfume de la línea que no fue compuesto por Duchaufour. ¿Por qué? ¿Por qué pensaron en Alberto Morillas para desarrollarlo?

“Au Lac” tuvo una gestación un poco diferente de la de nuestros demás perfumes.

 Marina y yo sabíamos que queríamos hacer un floral, un femenino, pero al mismo tiempo, sabíamos que era un camino difícil para nosotros, porque teníamos muy claro que buscábamos algo muy diferente de los perfumes florales clásicos.

En realidad, sabíamos muy bien que era lo que no queríamos, pero todavía no habíamos encontrado el camino de lo que sí queríamos, de lo que estábamos buscando. Y si hacer un buen perfume ya es difícil cuando uno sabe lo que quiere, imaginarse lo que puede ser si uno no tiene absolutamente claro adonde quiere llegar…

Al mismo tiempo, no teníamos apuro; estamos casi siempre trabajando en varios proyectos de perfumes al mismo tiempo, y sabíamos que la inspiración ya iba a llegar.

Y así fue, de la manera más inesperada: a través de un librito maravilloso llamado “Una parentesi luminosa” (en italiano), que narra la historia de amor secreta entre el pintor futurista Umberto Boccioni y la princesa Vittoria Colonna, en una isla diminuta en el Lago Maggiore, durante la primera Guerra Mundial. En el libro se hablaba de este clásico jardín italiano maravilloso, por el cual evidentemente Boccioni quedó fascinado, pero del cual al mismo tiempo decía, casi como si sintiera que no podía traicionar el espíritu iconoclasta del Futurismo, que había que darle un toque de modernidad, que había que crear un jardín futurista.

Y ahí estaba justamente la inspiración que buscábamos, lo que ibamos a hacer era trabajar en un brief para un perfume floral, pero en clave futurista.

 Y luego agregamos un nuevo elemento que nos parecía adecuado al espíritu que queríamos darle a este perfume: esta vez queríamos trabajar con un creador sin saber quien fuera hasta el final. Para no influenciarnos, lo cual puede ser difícil cuando uno sabe con quien está trabajando.

 Así, decidimos dirigirnos a un laboratorio de perfumeria muy especial, Firmenich, una empresa que tiene la caraterística bastante insólita de ser al mismo tiempo una gran empresa, con un sector de desarrollo de nuevas moléculas de avanzada, pero que al mismo tiempo es una empresa familiar, desde hace siglo y medio. Y pedimos mandar un brief a todo el equipo creativo, ver que nos proponían los varios creadores y después trabajar sin saber quien era la “nariz” hasta el final.

 Así lo hicimos, y sólo cuando “Au Lac” estuvo listo pedimos saber con quién habíamos trabajado, y resultó ser Alberto Morillas.

 -¿En qué aspectos son intransigentes?

La verdad es que creo que sería más fácil tratar de pensar en qué aspectos no lo somos… E igual no sabría qué contestarte…

Marina y yo somos obsesivamente intrasigentes sobre todo, todo, todo lo que tenga que ver con Eau d’Italie.

Esto no implica que no hagamos errores, desde ya que los hacemos, y probablemente muchos. Pero creemos en un constante volver a poner todo en cuestión, y buscar errores, buscar defectos, volver a plantear, hasta encontrar lo que, para nosotros, se acerca cuanto más posible a lo que buscamos, lo que para nosotros representa la perfección de cada cosa. Por lo cual, te imaginás, el proceso es tendencialmente infinito…

 - ¿Cómo es el proceso creativo habitual de una fragancia de Eau d’Italie? 

 Nunca se me ocurrió analizar cual es el proceso creativo, porque en realidad es algo que hacemos con Marina de manera bastante intuitiva y directa.

 Básicamente, la inspiración nos llega de cosas muy diferentes. Por ejemplo, para Sienne l’Hiver y Bois d’Ombrie, queríamos trabajar sobre la idea del invierno en Italia, y por ende el brief contenía una serie de imágenes evocativas del otoño/invierno en Toscana y Umbria. Mientras que para Paestum Rose, lo que queríamos era una rosa contemporánea y auténticamente unisex, y así se nos ocurrió pensar en esa famosa rosa de Paestum de la que habla Ovidio, y en cómo sería el perfume de esa rosa mezclado con el incienso que se quemaba en los templos de Paestum.

 O sea una evocación bastante abstracta, muy diferente del caso de, por ejemplo Magnolia Romana, que nació a raíz de nuestra constatación de que, en perfumería, la magnolia normalmente se interpreta como un acorde de lo que técnicamente se llama “flores blancas”, como un jazminoide dulce, lactónico e hipnótico. Mientras que en la naturaleza el perfume de la magnolia, sí, en parte tiene esas notas, pero al mismo tiempo tiene notas frescas, notas que son parientes del olor a hoja de lechuga cortada, del olor a hoja de limón estrujado en la mano, y rastros de madera…

 Finalmente entendimos por qué casi todos los perfumes de magnolia generalmente son muy simplificados respecto al perfume de la flor. ¡Simplemente porque traducir el perfume de esa flor al natural es dificilísimo!

Creo que al final lo logramos, y que Magnolia Romana evoca con fidelidad las sensaciones de una magnolia en flor, sobre el árbol. Pero, ¡Qué paciencia que tuvo Bertrand! Cuanto tardamos en llegar al resultado final…

 -¿Qué característica -si es que hay alguna- es común a todas las fragancias de la línea?

 En lo objetivo, creo que una caraterística en común es la presencia de materias primas de muy alta calidad. Esto es algo que se dice mucho pero que no siempre se refleja en la realidad.

Y luego, en lo más subjetivo, creo que un hilo conductor es un cierto tipo de sentido estético muy personal de lo que a Marina y a mi nos parece lindo, que es lo que intentamos reflejar en cada perfume.

 -¿Ya tienen en mente el próximo proyecto o región de Italia?

 Sí y no. En el sentido de que siempre estamos trabajando en algo nuevo, pero que sólo cuando el proyecto está maduro y cercano a la conclusión, sabemos que eso es lo que buscábamos, o no.

 - Sebastián ¿Sentís que tu herencia argentina se refleja o influye de alguna manera en tu visión de la perfumería?

Mirá, por más que me gustaría decir que sí, la verdad es que no creo que tenga demasiada influencia.

O sea, no creo que el ser argentino se refleje en mi visión de la perfumería, mientras que sí creo que mi ser “extranjero” en Italia (aunque en realidad también muy italiano, tras casi treinta años viviendo en Roma), me da una perspectiva diferente sobre los temas que nos inspiran, sobre la Italia que vamos relatando con perfumes.

-¿Hay algún aroma de Argentina que extrañes o te persiga?

 El olor a Buenos Aires, eterno y para mi muy querido, tremendamente evocativo, que no podría nunca dejarme indiferente. El olor a yerba, o mejor dicho, ese olor a yerba de la gente de campo, inconfundible. El olor de ciertos taxis de Buenos Aires de cuando yo era chico, gasoleros, aquellos Peugeot 404 y esa barra forrada de goma que tenían, para sujetarse.

Y, poderosamente evocativo, ese olor a humo y asado que salía de todas las obras, un baldío, albañiles, y ese humo perfumado y sutil…

C.F.

* EL perfumista que compuso la mayoría de las fragancias de Eau d’Italie (N. De la R.)